¿Cómo es capaz de moverse un gato ciego con seguridad si no puede ver?

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Los gatos son muy hábiles a la hora de crearse un mapa virtual del espacio que les rodea, y tienen una memoria prodigiosa. Si el gato ha perdido la vista estando en la casa recordará dónde estaban situados los muebles, los evitará y será capaz de localizar cada zona por olores, ruidos o texturas. Si el gato llega a un espacio siendo ciego se hará ese mismo mapa virtual pero más lentamente, investigando poco a poco lo que le rodea.

Los sentidos de los gatos están mucho más desarrollados que los nuestros así que a través de su oído, su olfato y el tacto a través de las almohadillas de sus patas podrá ir reconociendo el terreno. Al principio probablemente se choque algunas veces con paredes o con muebles pero recordará la posición y raramente volverá a suceder.

Los bigotes del gato también le ayudarán en esta exploración. No sé si os habéis fijado que no solo tiene bigotes (o su nombre técnico, vibrisas) bajo el hocico sino que tiene algunos sobre sus ojos, en la barbilla o incluso en la parte posterior de sus patas. Tiene entre 16 y 24 de estos pelillos rígidos. No solo están ahí plantados sino que el gato puede moverlos y orientarlos según sus necesidades en cada momento. A un gato con visión le sirve para compensar su falta de enfoque de cerca. En los gatos ciegos, aún más importante. Con ellos pueden captar estímulos táctiles que les permiten crear una imagen en tres dimensiones muy detallada de lo que tienen en frente. Por ejemplo, al beber pueden saber cómo de grande es el bol, si está lleno o no y a qué distancia está la superficie del agua. Y también por supuesto al andar podrá saber gracias a ellos si hay una pared o un mueble que pueda dañar su cara.

Otro dato curioso es que la longitud de los bigotes del gato coincide normalmente con el ancho aproximado de su cuerpo (si tiene un peso adecuado, la proporción falla si tiene sobrepeso). Teniendo en cuenta esa medida el gato puede llegar a saber si un espacio es demasiado estrecho simplemente metiendo su cabeza.

Este estupendo recurso combinado con el olfato aumenta su capacidad de orientación. Son tan sensibles que pueden detectar corrientes de aire y mediante el olfato determinar cuál es el origen de los olores. Los que ya tenéis gato en casa, ¿pensáis que si se quedara ciego sería capaz de llegar hasta la lata de comida húmeda? Vamos, yo no lo dudo ni un momento…

Por otro lado están las almohadillas de sus patas. Son una gran herramienta en el momento de la caza, porque recordemos que esa bolita de pelo que ronronea feliz mientras le acariciamos tiene un felino cazador en su interior. Las almohadillas están llenas de receptores que les permiten analizar la textura del terreno, su ubicación y la energía (y temperatura) de su presa, además de aumentar la tracción en superficies resbaladizas. Tienen una función de defensa, para tener claro cuando se llevan a la boca a su presa que ya no se revolverá y podrá herirlos. Al gatete ciego que anda por los pasillos de una casa le permitirán detectar diferentes texturas (por ejemplo al pasar del parquet del salón a las baldosas del suelo) o la temperatura de la zona (sobre todo si le gusta andar por la encimera de la cocina y puede pasar sobre una vitrocerámica caliente)

¿Aún no estáis convencidos? Cerrad los ojos vosotros y escuchad. El tictac del reloj. El ruido del motor de la nevera. Los coches que pasan por la calle. Notad el olor de la comida en el fuego. Y sentid la corriente del aire acondicionado. ¿Seríais capaces de llegar a la ventana? O al baño? Pues si nuestros gatos escuchan eso y mucho más, y huelen eso y muchos más, y sienten eso y mucho más, ¿cómo no van a ser ellos capaces? Pues sí, de eso y de mucho más.

 

 

(Esta información es un extracto del artículo Los gatos ciegos, ¿son tan difíciles de cuidar? de Miblogdegatos.com que os animamos a leer entera y a ver los vídeos de gatetes ciegos en acción, jugando, corriendo y saltando…)

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