¿Es complicado vivir con un gato con leucemia?

Si de por sí los gatos tienen que luchar en muchas ocasiones con los prejuicios de la gente que no los conoce, hay algunos gatos en concreto que lo tienen un poco más difícil de lo normal, por ejemplo, los gatos positivos a FeLV (Leucemia felina).

Sin embargo, aunque el resultado positivo puede crear cierto temor, según AVEPA (Asociación de veterinarios españoles especialistas en pequeños animales) se calcula que 1-2% de los gatos aparentemente sanos son portadores del virus y muchos más, en torno a un 30-35%, han estado expuestos al virus pero han desarrollado inmunidad y ahora presentan anticuerpos.

Como otras muchas enfermedades, felinas y humanas, simplemente supone tener una serie de precauciones y seguimiento veterinario, pero no influye en la calidad de vida del gato, ni en las ganas de jugar, ni en las ganas de recibir mimos.

La imagen puede contener: gato e interior

La leucemia es una enfermedad infecciosa provocada por un retrovirus que produce inmunodeficiencia y tumores.

La fuente de infección siempre es otro gato infectado

Un gato que no ha sido testado o que ha dado positivo en este primer test no debe estar nunca en contacto con gatos sanos incluso si no muestra síntomas de enfermedad. La enfermedad puede estar latente durante un tiempo pero ser igualmente contagiosa durante ese periodo. Una vez que haya contagiado a sus compañeros ya no habrá vuelta atrás. Antes de reunirle con otros gatos es vital conocer su estado de salud. Por muy duro que pueda parecernos mantenerlos separados durante unos días, siempre será peor exponerles a una enfermedad sin cura.

 

¿Qué hacer si mi gato es positivo a leucemia?

Además de seguir el tratamiento pautado por el veterinario hay algunas cuestiones a las que debemos prestar una especial atención:

Evitar de manera inmediata y permanente sus salidas al exterior. Esta prohibición busca evitar que el gato contagie a otros gatos y que ellos puedan contagiarle de otras enfermedades que, recordemos, tendrá dificultades para afrontar

Desparasitación interna y externa periódica

Alimentación correcta y de calidad, evitando huevos, verduras sin lavar o carne cruda para evitar toxoplasmosis. Una buena alimentación mantendrá su cuerpo sano y altas sus defensas

Mantén en tu hogar una temperatura cálida. El frío debilita las defensas

Esmera la limpieza, por dos motivos: para evitar contagios y para evitar enfermedades. El virus de la leucemia sobrevive poco tiempo fuera del cuerpo pero sí hay un riesgo de transmisión por los tazones, el arenero o cualquier elemento al que haya podido llegar algún fluído. Es necesario lavarlos diariamente. Una buena higiene también evitará el desarrollo de otras enfermedades, por ejemplo infecciones.

Presta atención a la ropa, tanto la de su cama como la nuestra. Al tocar un gato con leucemia podemos convertir nuestra ropa en portadora. Antes de acercanos a gatos sanos es importante lavarnos bien las manos y a ser posible, cambiarnos y echar a lavar la ropa que llevamos con el enfermo

Y de nuevo, imprescindible, mantenerlos separados de gatos sanos

La probabilidad de que se contagie por un único rasguño es muy pequeña, pero existe. Lo normal es que para llegar a contagiarse deba estar expuesto de forma recurrente. La cantidad de virus que puede traspasarse en un rasguño o una mordedura suele ser vencida por el sistema inmunológico en el caso de los gatos sanos. Pero, ¿te arriesgarías a que tu gato sano enferme de una enfermedad sin cura basándote en un “bah, seguro que no pasa nada”?

El gato enfermo necesitará una dosis extra de mimos y juegos para no sentirse desplazado y deprimirse, que también puede llegar a afectar a su salud

Las fuentes de estrés también deben evitarse. La ansiedad en los gatos se manifiesta en dolencias y enfermedades. Será imprescindible evitar o minimizar en lo posible todas las fuentes de estrés o miedo del gato (ruidos fuertes, cambios de casa…)

 

Los chequeos son muy importantes y deben hacerse de forma periódica 2-4 veces al año

El veterinario puede ser capaz de detectar enfermedades y síntomas que nosotros no veamos. Hará una palpación de su cuerpo y un chequeo de orejas, boca, ojos, ganglios y posiblemente una analítica de sangre y heces. Si detecta algún aspecto anormal puede solicitar algunas pruebas extras. La importancia de estas revisiones es detectar de forma temprana enfermedades o incluso tumores. Al tener el sistema inmunológico deprimido (bajas defensas) estas enfermedades pueden ser más graves y rápidas de lo habitual. Por ello la importancia de que el control veterinario sea periódico cada pocos meses.

Según la situación de cada gato es posible que debáis prestar atención a síntomas concretos, por tener especial propensión a enfermedades concretas (por ejemplo un gato con gingivitis crónica). Será el veterinario el que os aconseje según su estado y a qué síntomas debéis estar alerta

Vigilar posibles pérdidas de peso. Si son rápidas o relevantes puede ser necesario adelantar la fecha del siguiente chequeo para valorar un nuevo tratamiento (o un cambio en la dosis)

Nunca medicar al gato por vuestra cuenta y sin consultar con el veterinario. Es posible que el gato necesite algunas vitaminas o antibióticos. En todo caso será el veterinario el que decidirá este punto en función de la situación del gato. Nunca incluir medicación en su dieta sin prescripción suya. Tampoco variar dosis o frecuencias sin discutirlo con él. Si un tratamiento no os convence debéis buscar una segunda opinión pero nunca actuar sin su conocimiento. También es importante discutir con él si vais a acompañar (nunca sustituir) el tratamiento con terapias alternativas.

 

 

(Esta información es un extracto del artículo Gatos con leucemia, ¿qué cuidados necesitan? de Miblogdegatos.com que os animamos a leer entera para saber cómo puede detectarse y cuál es el ciclo de vida de la enfermedad.)

Anuncios